A 200 metros de Anfield, los parroquianos de un pub que en tiempos fue una modesta iglesia despachaban con alegría británica litros de una cerveza cuyo símbolo era un chulapo madrileño. El gentío entró con pereza en Anfield, explotó con el Nunca caminarás solo y pitó el himno de la Champions, mientras Klopp inflamaba a la grada sin llegar al minuto dos. Lo esperado. Para el minuto 15, el Madrid caía a pedazos: 2-0, y gracias. Lo normal, antes o después, en una eliminatoria de los blancos. También había un portero (Courtois) liándola bajo palos, al que luego imitó a Alisson en la otra costa. Lo típico cuando se cruzan Madrid y Liverpool, que los metas cometan calamidades, aunque este martes se multiplicó por dos. Pronto se produce la blanca resurrección desde más absoluto de los vacíos. Más normalidad, si se tiene que cuenta que lo normal para el Madrid es lo anormal para el resto de la humanidad.

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Alisson, A. Robertson, Trent Alexander-Arnold, Joe Gomez (Matip, min. 73), Virgil Van Dijk, Henderson (Milner, min. 73), Stefan Bajcetic, Fabinho, Salah, Gakpo (Roberto Firmino, min. 63) y Darwin Núñez (Diogo Jota, min. 63)
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Courtois, Alaba (Nacho, min. 27), Dani Carvajal, Rüdiger, Eder Militao, Camavinga, Federico Valverde, Modric (Kroos, min. 86), Rodrygo (Dani Ceballos, min. 80), Benzema (Marco Asensio, min. 86) y Vinicius Júnior
goles 1-0 minutos 3: Darwin Núñez. 2-0 minutos 14: Salat. 2-1 minutos 20: Vinicius Júnior. 2-2 minutos 35: Vinicius Júnior. 2-3 minutos 47: Éder Militao. 2-4 minutos 55: Benzema. 2-5 minutos 66: Benzema.
Árbitro István Kovacs
tarjetas amarillas Vinicius Junior (min. 60) y Harvey Elliot (min. 92)
El Vinicius de 2023 es totalmente comprensible. El jefe de este Madrid, el salvavidas este martes de una película que el Madrid lleva repitiendo una temporada. Ahora mete los goles que busca y también cuando Huye de las jugadas, como en el 2-2. “El más determinante del fútbol mundial. No hay otro con esta continuidad”, valoró Carlo Ancelotti.
Lo primero que hizo Militão fue lanzar dos balones largos en busca de su compatriota. El equipo respira por Vini y no lo dissimula. Hasta que en uno de esos intentos por sacar la cabeza en mitad del aguacero, el extremo cantó bingo con un golpeo sensacional con la derecha, fight, fuerte, abajo: 2-1. El inicio de la ascensión.
Un encuentro frente al Liverpool, casualmente, marcó el inicio de su crecida en la élite. Ocurrió en la primavera de 2020, con un Zidane que lo miró con sospecha y llegó a pedir su venta. Sin embargo, en el páramo de Valdebebas, en la ida de los cuartos, el inglés dio vuelo esa noche a dos extremos, a él ya Asensio, para escarbar en los agujeros del conjunto de Klopp, y el joven, al fin, sacó pecho con un doblete cuando las mofas sobre su pericia ante el marco rival empezaban una acumulación. No tuvo más continuidad en el desenlace de esa campaña, pero fue su primera llamada de atención en Europa. La explosión definitiva dejó meses después, ya bajo el manto de Ancelotti, con quien anotó el gol de Paris al Liverpool.
El 2-2 de este martes la caida del cielo. The filtró a pase Valverde al que no llegó, la pelota terminó en los pies de Alisson que, delante del extremo, examinó de iniciar jugada con un pase tan blando que rebotó en un Vinicius que ya se había dado la vuelta para protegerse del golpeo, como instinto natural: 2-2 sin querer. La confirmación del otro capítulo del escapismo blanco. Él también provocó la falta que dio origen al 2-3 de Militão – la sentencia de muerte Rojo, según confesó Jürgen Klopp-, y enlazó para que Benzema cocinara el 2-5. De sus 10 goles fuera de casa en toda la temporada, siete han sido en el extranjero.
La noche también dejó la cuestión, ya casi existencial, de que les sucede a los porteros en cada Madrid-Liverpool. Sus dos últimos finales de Champions las decidieron ellos: con dos errores de Karius en 2018 que n’est claran ni en un partido de alevines, y el año pasado con una colosal actuación de Courtois. Esta vez, a falta de uno, dos metas pifiándola.
Sacaba pecho, y con razón el belga, en la previa de la última final sobre su gran mejoría con el juego de pies. Ponía el ejemplo de iniciación de la jugada que dio lugar alti del 3-1 contre el City, en la remontada del Bernabéu. Hizo notar cómo, siendo zurdo, comenzó desde atrás con la pierna derecha, reflejo de la confianza que había adquirido. Y así era. Sin embargo, este martes se hizo un nudo como no se recuerda. El encimó Salah, el balón lo rebotó en una rodilla y perdió el paso ante el egipcio, que el batió tiene sus anchas. “Es un poco mala suerte. No muchas cosas. Un balón un poco difícil de Carva, pero lo controlo bien. Veo a Salah que va a la izquierda, intento ir a la derecha…”, describe después el belga. A las desgracias bajo palos se unió poco después Alisson, que colaboró en un día de gloria de Vinicius.
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