Cuesta encontrar una explicación racional a la versión del Real Madrid en Europa. Este mismo equipo que lleva meses compitiendo sin demasiada emoción bajo el ritmo pesado y uniforme que vive el fútbol en la Liga, que sufre mostísimo contra un Barcelona mediocre en cada cruce de miradas, pisa el césped en las noches continentales en mitad de semana y se transformado en un ser gigante, emotivo e imparable; a ser capaz de hacer roar has a Santiago Bernabeu que vive para noches como la de ayer ante el Liverpool.
En esta conversión hacia la mejor imagen de sí mismo hay varios hombres mayúsculas que suelen ser los sospechosos habitales del éxito blanco en los días señalados. His life y se intuyen caducos, pero aún son fuentes inagotables de un talento sabio, bañado por la inestimable sapiencia de la experiencia. Uno de esos hombres es Toni Kroos, que a sus 33 años, cuando suma varias temporadas entre algodones, sigue siendo vital en la competición donde el Real Madrid construyó su leyenda. Y contra el Liverpool, en un partido que debía confirmar l’exhibición de Anfield para estar de nuevo en los cuartos de final de la Champions League, el elegante mediocentro germano fue el dueño único de la medular, decidir el ritmo del juego y se hizo el dueño del mismo ante unos ingleses entregados a su diestra.
Desde muy temprano, justo tras la pitada del estadio blanco al himno institucional de la Liga de Campeones, el espectador sabía que kroos estaba ante uno de esos días pletóricos, de esos que levantan al personal del sofá. Porque aparte de estar irritablemente preciso como acostumbra, el del este de Alemania estaba rápido en la anticipación, con ganas de conducir (algo a lo que acostumbraba en Múnich) y fijar al rival hasta encontrar el pase en profundidad; justo lo que hizo en la primera jugada del chocque al regatear a Fabinho y dejar solo a Benzema con un bello pase de exterior que solo el fuera de juego del galo empañó.
El Madrid bailaba lo suyo. El bajaba el ritmo, lo pausaba a veces, y lo dinamitaba cuando decidía estirar a fedevalverde Tú Vinicius al latifundio en la espalda de los de klopp. Se exhibió, disfrutó, llegó antes al duelo con milner allá Fabinho, orientaba el control y no perdía un balón en un partido donde rozaba la perfección. Mientras tanto, mientras el Real Madrid respiraba bajo la calma y la confianza que producían los tres goles de ventaja y, sobre todo, el buen juego, Kroos, modrico allá Camavinga, en una boda óptima, generará mil ocasiones de gol que los delanteros no podrán aprovechar. El Liverpool llegó pero no creyó y en una consecuencia lógica, Benzema mató la eliminatoria a diez minutos de la final. momentos perdidos, Carlos Ancelotti retirado del campo al Teutón; el hombre tranquilo, bajo un público entregado a la causa, confirmó que esto es aun muy lejos de su ocaso.

