La nueva sensación del mundo tecnológico se llama ChatGPTun chatbot que utiliza el Inteligencia artificial (IA) para poder conversar con los usuarios, dar respuesta a multitud de sus preguntas e incluso redactar todo tipo de textos de forma creativa, desde poemas a ensayos, código informático o recomendaciones para un viaje. Su alta capacidad ha hecho que académicos, tecnólogos y periodistas especializados hayan mostrado fascinados con lo que han descrito como una revolución o la novedad tecnológica del año, pero también hay escepticismo. ¿De qué se trata?
Este ambicioso proyecto fue lanzado el pasado 30 de noviembre. Además, esto IA abiertauna organización sin ánimo de lucro fundada por los multimillonarios Elon Musk allí sam altman que está liderando la investigación en este campo. El ChatGPT está afectado con una base de datos de texto extraídos de Internet con el 2021 como fecha límite. En base a estos datos, el sistema crea estadísticas y usa para predecir que palabra debe juntar para crear una frase determinada. Eso permite responder de forma natural y precisa.
Este chatbot es la evolución de GPT3, un modelo de lenguaje capaz de producir mensajes de texto simulando la redacción humana. Para ello, aprovecha aprender en profundidad (‘aprendizaje profundo‘, en inglés), como se conoce a un conjunto de algoritmos programado para aprendizaje automático, mejorando constantemente para ser más creíble. «Aunque a nivel técnico no es muy novedoso, aporta una gran cantidad de textos y simula cada vez mejor la falsa impresión de razonamiento, es impresionante», explicó a EL PERIÓDICO David Casacubertacatedrático de lógica y filosofía de la ciencia de la UAB.
La posibilidad de elaborar cualquier texto que le pidas, desde resumir un libro a componer la letra de una canción, ha impresionado a muchos. En el menú de una semana, ChatGPT se convierte en un fenómeno más allá de los sectores tecnológicos. El domingo, cuatro días después de su lanzamiento, acumula más de un millón de usuarios. Aún así, el sistema está programado para no hablar dar su opinión ni entrar en cuestiones políticas.
Promesas y límites
Durante los últimos días, los usuarios pueden probar el potencial de ChatGPT siempre y cuando el Página web de OpenAI —a que se puede acceder para participar sin problema alguno— como desde un bot habilitado en Twitter para usar sin tener que registrarte. Muchos de ellos han compartido maravillados las respuestas ofrecidas por el chatbot, señalando que su capacidad para crear textos es tal que amenaza con reemplazar profesiones enteras como juristas o periodistas e incluso el buscador de Google.
Sin embargo, tras las primeras eufóricas reacciones, han surgido las dudas y los matices. «La gente ha sobredimensionado el potencial de esta herramienta de una manera reduccionista», lamentó Ariel Guersenzvaig, profesor de filosofía de tecnología y ética de IA en Elisava. Aunque apunta que ChatGPT «puede ser un antes y un después en entornos limitados», descarta los titulares apocalípticos que se han escrito estos días. «El ajedrez no se ha extinguido porque hay ordenadores que jueguen de forma excelente», añade.
Ambos expertos consideran que la máquina no tiene razón por sí misma, sino que ha sido programada específicamente por humanos para simular una capacidad de creación basada en una serie de datos.
Posibles riesgos
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Uno de los principales problemas de ChatGPT es que incurre en errores, algunos de ellos tan burdos como considerar que un quilo de ternera pesa mas que un quilo de aire comprimido. Varios usuarios han sido detectados por el chatbot presenta como cierta información histórica errónea y que sin detección de datos equívocos si estos ya están presentes en la petición del usuario. Nada más entrar en la web, OpenAI anuncia que el sistema «puede ocasionalmente información incorrecta o engañosa y producir contenidos ofensivos o tendenciosos». Aún así, tras informarlo, puede corregir sus errores y aprender para mejorar sus resultados.
parece legitimo pic.twitter.com/mGysyzt3W1
— oficial (@alexhern) 5 de diciembre de 2022
El ChatGPT no contiene ningún cometa de error, sino que genera respuestas verosímiles pero falsas, una combinación peligrosa. Aún así, la apariencia a razonamiento perfecto e infalible puede llevar a algunos usuarios a «entregarse al oráculo de forma acrítica», advierte Casacuberta, quien apunta que, a diferencia de Google, este chatbot no detailla la fuente de la que ha sacado la información. «No hay manera de saber cómo ha llegado a esa conclusión, así que solo te queda fiarte (…) y sigue inventándose cosas», añade Guersenzvaig. Todo ello hace que ChatGPT puede usarse para blanquear el desinformación. Este problema se ha configurado, estas son las lunas, el portal de preguntas y respuestas para programadores informáticos Stack Overflow optase por prohibir temporalmente a sus usuarios compartir las respuestas generadas por el nuevo chatbot de OpenAI.