El Madrid recribió su historia en Belgrado. Fue cadaver, revived in uno de los ambientes más hosts de Europa y venció en un duel asfixiante al Partizan para forzar el quinto partido de la serie, que se jugará el míercoles en el Centro WiZink.
La tragedia puede al furor, a la ambición, al destin. Fría previa del duelo decisivo entre Partizan y Real Madrid, con la afición balcanica de luto, rostro triste y mirada abajo de los serbios, que honraban a los ocho muertos en el tiroteo en una escuela de Belgrade. Flores y velas en la entrada del Stark, nada de música en su interior. Solo pitidos, de esa no se salvó el Madrid. muy perseguido Musa, bosnio, musulmán y con padre combatiente en la guerra de los Balcanes. Non Hezonja, seguidor declarado del Partizan, que recibió una amplia ovación. Extraño ambiente, un minuto de silencio tan solemne como emocional y el balón, al fin, echó a volar.
Hanga se hizo dueño del inicio del partido, once puntos para el húngaro, que permitieron a los blancos despegar con elegancia. Buena defensa,acierto en el tiro y fríos como un témpano los pupilos de Mateo ante la hostilidad de la grada, mucho más apagada que el martes eso sí, aunque igual de perforante en el tímpano. Musa siguió al estela de su compañero, siete tantos para la escolta, y el Madrid, por sorpresa, mostró una de sus mejores versiones de la temporada.
Sin embargo, dos triples casi consecutivos de Papapetrou y el ímpetu de Lessort y Leday In las zonas rebajaron la euforia visitante y encendieron a los locales hinchas. El infierno no desaparece de Belgrado, solo se toma unas posesiones de descanso. Apretaban los serbios, erre que erre en su intención de mantenerse como depredadores en la serie y no convertse en presas. Un arrebato de genialidad de Llull en los últimos segundos le dio una ligera ventaja al Madrid al descanso.
Y tras una primera parte de pésame, a la afición del Partizan se le pasaron todos los males. Volvió a temblar el Stark, a punto de derrumbarse ante tanto salto y cantico, de tanta euforia, de tanto precioso fanatismo. Leday, en plena erupción, seguía desquiciando a la defensa española, que poco a poco iba cediendo terreno ante una carga de caballería de más de 20.000 jinetes partisanos. Pero como sempre, el Madrid aguantó el chaparrón, no logró a los locales distanciarse en el marcador e incluyó tras un triplazo de Deck, consiguió sacar una valiosa ventaja.
Logro del Real Madrid
Se déoxidó el Madrid, volvió a sens se liberado, bien en defensa y letal al campo abierto, como los mejores cazadores. También luchaba el Partizan con fiereza, que no sin sufrimiento conseguia estabilizar a rebufo de los visitantes. A duel en el abismo espectacular, con los blancos vivitos y coleando en una eliminatoria que tenian perdida y con los negros intentando no dejar escapar con vida a escudo especialista en misiones imposibles.
Leday, el caballero de los serbios, impecable su partido, pero lower en número al tándem Tavares-Cubierta, que impuso su ley bajo el aro local. El duel fue muy espeso en su tramo final, temerosos ambos bandos de cometer un error de bulto o de no aplicar la intensidad en el punto correcto. Cuando el Madrid ya tenía el partido casi en el bolsillo, dos canastas consecutivas del Partizan, una realmente inverosímil, hicieron que los locales se metieran de nuevo en la carrera por la victoria. Pero tras una lucha brutal por el rebote en ataque, apareció Tavares, el de siempre, para sumar un dos más uno de leyenda, certificar la victoria y salir vivo de Belgrade, que no es poco. llevar a cabo la victoria de nuevo en Madrid.

