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“No estoy descontento con mi vida”

La historiadora Michelle Perrot, en su casa de París en 2021.

Michelle Perrot se esfuerza por romper el silencio. Como historiadora, ha levantado voces enterradas hace mucho tiempo. Los de la clase obrera, primero, a los que ganó sus primeros estudios, como atestiguan sus libros huelga de la juventud (Seuil, 1984) o, más recientemente, melancolía de trabajo (Grasset, 2012). Los de las mujeres, pues, durante mucho tiempo imposibles de encontrar en las obras de los historiadores.

Aquí, el trabajo de Michelle Perrot ha permitido cambiar la situación: codirectora del famoso Historia de la mujer en Occidente, un clásico traducido en todo el mundo, ha escrito varios libros importantes, entre ellos Las mujeres o los silencios de la historia (Flammarion, 1998) y historia de las habitaciones (Umbral, 2009). “Las mujeres están hechas para esconder sus vidas”encuentra al que habrá merecido, de manera decisiva, luchar «el reparto desigual de las huellas». Restaurando un lugar para las mujeres que estudian historia, ayudó a crear un lugar para las mujeres que estudian historia, hasta el punto de despertar muchas vocaciones como historiadoras.

Aún así, Michelle Perrot a menudo se ha negado a hablar sobre su propia vida. Donde tantos de sus colegas han puesto nombre a sus recuerdos, participando así en el rico movimiento de la “historia del ego”, ella ha preferido mantener las cosas en un segundo plano. “Quizás me hice historiador para no hablar de mí mismo, o incluso para no pensar en ello, porque descubrí que el yo, mi yo, no era nada extraordinario”anota en el libro que acaba de publicar bajo el título La hora de los feminismos (Grasset, 206 p., 20 euros, digital 15 euros).

Libro con forma confusa: es una entrevista al periodista Eduardo Castillo, y la idea era buena; ay, las preguntas han sido cortadas, tanto que el texto suena un poco falso, vacilando entre el ensayo no escrito y las confidencias no escritas. Libro, sobre todo, con un título engañoso: su interés radica menos en lo que dice Michelle Perrot sobre el movimiento feminista, su pasado y su actualidad (nada muy nuevo aquí) que en los pocos pasajes en los que se compromete a levantar el velo sobre un parte de su propia biografía. Estos son los pasajes que le dan todo su interés al libro, y en los que quisimos indagar al conocerla.

“No nacemos feministas, nos convertimos en una”, dices en tu libro, siguiendo a Gisèle Halimi. ¿Tu entorno familiar te ha preparado para la conciencia feminista?

Nací en un ambiente burgués pero muy abierto. Mi padre había regresado joven de la guerra de 1914-1918, con muchas ganas de vivir y una gran revuelta. Sin estar comprometido, era un poco anar. Y, sobre todo, muy enamorado de mi madre. Vivía con una pareja de enamorados que salía mucho, iba al teatro, me llevaba a ver carreras de caballos en Saumur (Maine-et-Loire)… Tengo muchos recuerdos felices.

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