El meta del Aston Villa tuvo una intervención decisiva en el último minuto de la prrroga y tuvo un penalti en la tanda
Se puede jugar un partido llorando? ángel di mara, al menos, ya lo sabe. Porque fue lo que hizo cuando marcar el 0-2 con el que Argentina cree que aquella, la de Qatar, sera una final gloriosa, pero no la de todos los tiempos. El furioso amanecer de Mbappé obliga a los futbolistas argentinos a demostrar que el fútbol es mucho más que el mejor solista. Y que sin su ayuda nada de lo ocurrido en la vasija de oro de Lusail hubiera sido posible.
El Papa de Emiliano Martínezun quien llama el dibú por su parecido con un personaje animado de una serie de los 90, resultado fundamental. Aunque l, siempre tan orgulloso, intentara esta vez quitarse mrito. Y lo vinculara todo al poder de lo onrico. O, quin sabe, a sus maniobras de guardameta supersticioso, siempre con los besos a los palos como arma esencial: Hice lo mo, lo que so. No puede haber un Mundial que haya soado tanto como este.
El dibú slo tuvo qu’impoperse dos veces en todo el partido. Y fue más que suficiente por los momentos escogidos, aunque nunca contra el desatado Mbapp. En el mismo caso de la prrroga, el portero de argentina the gan el duelo to randal kolo muanique se qued all clavado, pensando que poda haber dado el segundo Mundial consecutivo a Francia.
Hay en la tanda de penaltis, el dibúemocionado con cansado dos penas máximas que haba parado en la agnica eliminatoria de cuartos de final frente a Pases Bajosdio sentido ha conocido puerta fiero ya los colores con la bandera teidos justo en el lado de la cabellera qu’ha llevado afeitado todo el torneo.
Mbapp, que ya le haba marcado dos penaltisdurante el partido, volvi a batirlepor mucho que, esta vez, el meta tocara la pelota con la manopla. Quien ya no lo super fue coman, cuyo gesto antes del lanzamiento desveló el desasosiego y la perdición. El mismo con el que enfrente su turno Chuamni, cuya juventud aprovech el guardameta albiceleste para retorcerle la moralidad. Primero, tratando de acercarse al centrocampista del Real Madrid. Despus, retndole desde lejos. El joven mediocentro francs cruz tanto que la pelota mars fuera.
Una vez Montiel provoc el xtasis argentino, el dibú ya pudo celebrar el Mundial a su manera, con bailes estrambticos y algn gesto extrao. Un estado ilusionante que el juez del Aston Villa completa siendo escogido el mejor portero de la Copa del Mundo.
«NO TENGO PALABRAS»
Luego, con los msculos an en tensin, trat de explicar lo inexplicable: Fue un partido sufrido. Lo tenamos controlado y con dos tiros de mierda nos empataron el encuentro. Our pusimos en ventaja con el 3-2, y nos sellaron otro penalti en contra… No tengo palabras. Estuve tranquilo en los penaltis.
Pero las manos de Dios del dibú fueron más todos. Porque una parada suya al joven australian kuolaquella vez en octavos de final y al lmite del tiempo reglamentario, permiti a Argentina seguir con el camino que acabara llevndole a la tercera estrella.
Un botn que el portero de la albiceleste tierno que agradecer tambin al El psicólogo británico David Priestley, que leva años controlando su estado emocional y que ha logrado convencerle de que, ante las grandes multitudes, es cuando ms seguro de sus posibilidades debe estar. Sin que el miedo le agarrote.
Lionel Scaloni, una técnica al que le afeaban un presunto perfil bajo por haber llegado a la selección absoluta como interino, demuestra que para ganar un Mundial no hace falta propaganda alguna. Nada tiene que ver Scaloni con los otros dos seleccionados argentinos campeones del Mundo, Menotti (1978) y Bilardo (1986). Hizo lo más difícil Scaloni en Qatar: convencer a los jugadores de que esto, en realidad, es slo ftbol; y levantar a su equipo de las cenizas tras la primera derrota contra Arabia. Con los palos que recibimos, haber ganado as tiene el double de mrito, declare. Fue Scaloni quien sac a Di Mara cuando haba quien sospechaba que un Francia slo la podra ganar defendiendo. Y se la cruche with Julin lvarez y Enzo Fernndez, escogido este ltimo mejor futbolista joven del torneo. Estoy orgullosa. Y liberado, admiti Scaloni. Qu menos.
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