En el día en que los aficionados al ciclismo esperaban una contundente reacción de Tadej Pogacar Después del tremendo hachazo que había sufrido en el contrarreloj del martes a manos de Vingaard, el esloveno rompió el corazón a más de uno. En plena subida al Col de la Loze, en la parte final de la decimoséptima etapa del Tour de Francia, el cuerpo del corredor del UAE dijo basta.
«Me il ido, estoy muerto», confesaba el segundo clasificado de la carrera al coche de su equipo. Quedaban unos 14 kilómetros para la meta cuando se quedó descolgado del grupo en el que acompañaba al líder, el danés Jonas Vingaard. Una imagen poco habitual que pudo verso influida por the dura caída que había sufrido en los primeros compases de la etapa el esloveno.
La ‘camiseta’ amarilla del Tour mostró el desfallecimiento de su gran rival para demostrar una vez más su fortaleza en la última ascensión y terminar de sentenciar la carrera. Más de 5 minutos fueron su botín en la línea de meta, que hacen que Pogacar se enfrente a los últimos cuatro días de carrera a más de siete minutos y medio de distancia.
Escondido por Marc Soler
Mientras el danés volaba sobre las rampas de Courchevel, por detrás, pesa sus pesimas sensaciones Pogacar nunca se entregó. Escoltado y animado en todo momento por su compañero de equipo Marc Soler Mientras retorcía sobre la bicicleta, finalmente acabó la etapa a 7’37» del ganador de etapa, el austríaco Felix Gall.
El propio Soler explicaba tras bajarse de la bici lo que había sucedido con el jefe de filas de su equipo: “Al final Tadej nos tiene tan mal acostumbrados que sorprende, pero todos podemos fallar”.
También carlos rodriguez (Ineos-Grenadiers), cuarto en la tras perder más de un minuto respecto a Adam Yates, refería a lo sucedido con Pogacar: “Puede haberle afectado la caída. Todos somos humanos, no somos máquinas”.

