Los Márquez incordian al campeón Bagnaia y el GP de Italia |  deportados

Pitan las gradas de Mugello cuando las pantallas enfocan a Marc Márquez, que el sábado volvió a soliviantar los ánimos de Pecco Bagnaia, ídolo local y defensor de la corona. El italiano de Ducati supo enfriar los nervios a pesar de los juegos mentales del ocho veces campeón del mundo y se sacó una pole position estratosférico que subraya una vez más su tremendo potencial cuando se centra en expresar su montura. Con un 1:44.8 batió el récord del circuito y levantó la pegada, aunque sabía muy bien que el protagonismo de la jornada se lo llevaría sur pique con el Honda piloto.

«Cuando llegas a 360 km/ha una curva y un piloto está cerca de tu línea, te molesta», aseguró el número uno. No quiso decir nada más a los micrófonos de DAZN, donde esta tarde (15:00h, también por Teledeporte) se disputará una carrera al pique que prometen fuegos artificiales. El enfado de Bagnaia con el mayor de los Márquez fue notorio. Abortó su vuelta lanzada y levantó la mano airada. Se llevó el dedo a la frente, como llamándole loco. Ambos compartieron luego par de curvas en paralelo, con el de Cervera mirando al referente del certamen sin decir ni pío, a pesar de la gesticulación constante del otro. Nunca una discusión a cientos de kilómetros por hora, con el ruido ensordecedor de los motores de por medio, había sido tan clara.

“Ha sido casualidad lo de Pecco. Estaba buscando a Bezzecchi y ni sabía dónde estaba», explicó en 93. Cuando le preguntaron por la reacción de su oponente, no pudo esconder esa sonrisa de competidor nato. E hizo su vuelta. Ha decidido enfadarse, pero si hubiera tirado ni lo hubiera seguido. Su enfado ha hecho que me enganchara», añadió. Así, con otra rueda excelente para seguir, Márquez divisó colarse en la primera fila y se quedó a tan solo 78 milésimas con una Honda ni de lejos tan competitivas –Alex Rins fue noveno a casi ocho décimas– No es ni la primera ni la última vez que Marc utiliza la táctica, uno de sus ases en la manga más recurridos desde que se lesionó de gravedad en 2020 y no ha vuelto a ser el mismo.

Segundo en parrilla, tendrá un lado al vigente campeón del mundo mosqueado y al otro su hermano Álex, la primera vez que ambos comparten una primera fila en sus ilustres trayectorias. El hito familiar solo se dará el sábado, ya que el pequeño de los Márquez Alentà arrastra una sanción de tres posiciones para la carrera del domingo por una acción al límite en el anterior GP de France. «Estoy contento de ver a Marc aquí, al final es mi hermano y me alegro por él», comentó el mismo piloto de Ducati. No commentario que guste en Borgo Panigale, donde ya le tiraron de las orejas a él por su lucha de tú a tú con el puntal de la fábrica en el GP de Argentina, que terminó con Bagnaia por los suelos.

Alex tuvo su dosis de protagonismo pasando por la repesca de la Q1 como un huracán, y sacándose de la manga una última vuelta prodigiosa en solitario que vuelve a Mandar un aviso. A décima y media de su teórico líder, aunque en Bolonia remarcan que no dan órdenes de equipo, el pequeño de los Márquez ha pasado en cuestión de meses de las últimas posiciones de parrilla a ser un usual en las primeras. La diferencia es una sola: ha cambiado la indomable Honda por la codiciada Ducati, una moto tan fina y veloz que le ha permitido recuperar toda la confianza perdida en su periplo con los japoneses. Los italianos, en medio del revuelo generado, aparecen con una racha demoledora en el certamen: ha colocado al menos una moto en la primera fila en 46 grand primes consecutivos.

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Por adatech