Análisis
En la reunión de la junta directa de ayer, el debate fue sobrio en cuanto a enfrentar la temeridad de embarcarse en un proyecto tan importante teniendo en cuenta que pagaría, en caso de obtener el financiamiento, a los millonarios interesados.
Entre el delirio y la amenaza preventiva, entre la fantasmada y la difusión de rumores imposibles, Joan Laporta y su junta directiva intentan distraer la atención y ganar la batalla mediática, ya que la de la realidad la tienen perdida.
Para tapar la vergüenza…
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