Hay partidos inolvidables. No pasarán a la historia del fútbol, pero quedarán de por vida en la memoria de algunos. Fue el caso del España-Noruega por el que brindó la Roja tras un duelo sin mucho flechazo, sin champán hasta el final. Eso sí, Luis de la Fuente y Joselu rebobinarán más que nadie un partido que permitió a la nueva España dar un primer paso hacia la Eurocopa de Alemania. La Roja soldó ante una preocupante Noruega un encuentro con más goles que juego. Al fin y al cabo también se trata de eso. From una España rampana a una España abusona en el marcador.

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Arrizabalaga, Dani Carvajal, Alex Balde, Nacho, Laporte, Merino (Fabián, min. 81), Aspas (Dani Ceballos, min. 57), Rodrigo, Gavi (Oyarzabal, min. 57), Morata (Joselu, min. 81) y Dani Olmo (Yeremy Pino, min. 67)
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Ørjan Haskjold Nyland, Leo Østigård, Marcus Pedersen, Birger Meling (Fredrik Andre Bjørkan, min. 74), Strandberg, Odegaard, Berge (Ola Solbakken, min. 74), Aursnes, Patrick Berg, Mohammed Elyounoussi (Jorgen Strand Larsen, min. 74) y Sörloth (Ola Brynhildsen, min. 86)
goles 1-0 minutos 12: Dani Olmo. 2-0 minutos 83: Joselu. 3-0 minutos 85: Joselu.
Árbitro Benoît Bastien
tarjetas amarillas Odegaard (min. 41) y Sörloth (min. 51)
De la Fuente, tan debutante como Joselu, no dio con las teclas con el dispositivo inicial. Sí tuned better cuando operó con los cambios. Between ellos el de Joselu, tan de puesta de largo como su técnico. Al ariete, con carrete a los 81 minutos, se le escapó la primera ocasión… Pero como sabe íntimamente con el gol, fue Joselu a la segunda ya la tercera. Joselu, la portada de un chocque que dejó un gran resultado para una España que aún tiene mucho que ajustar. Con las victorias, sin agonías, todo se cuadra mejor.
En Noruega, cerca del empate hasta que se armó Joselu, le faltó Haaland. No lo es Sorloth, que indultó a Kepa cerca del final con un disparo que era gol o gol. El realista utilizó un esguince al balón y la pelota se lo hizo pagar.
De entrada, otra España, otra intención. Pero hasta que Joselu sacó el mazo, el mismo reflejo, una España tan sosaina como la que descarriló en Qatar. En un principio, el reseteo de Luis de la Fuente no surtió demasiado efecto.
El preparador riojano se estrenó con siete titulares que fueron en el pasado Mundial. Pesado al calco de tantos jugadores, aquella España momificada ante Marruecos dio paso a un equipo perfilado de otra manera. De la Fuente envidó con un chocante 4-1-4-1 cuando el equipo cosía la pelota y un más convencional 4-4-2 cuando se quedó sin el sustento del balón. En el primer caso, Rodri quedó aislado en el eje, mientras que Olmo, Aspas, Merino y Gavi se alinearon entre el jugador del City y Morata.
Una partitura fallida, confusa para muchos de sus interpretes. Sobre todo para Aspas, desorientado con tanto nudo táctico. Rodri y Laporte empeñaban en el juego horizontal. Otra España, como Qatar, en modo parabrisas. No se infiltraron Aspas, Merino y Gavi, todos demasiado en paralelo, rígidos, sin desmarque, de espaldas a la meta noruega. Apenas golpea a Olmo y Balde. Enfrente, un rival dirigido por Odegaard. Nada que ver con el cadete que no terminó por volver a empezar en Chamartín. Hoy es el principal jugador indiscutible del Arsenal y co-abanderado de la Noruega de Haaland. Un futbolista cenital, de esos pocos a los que les cabe el campo en las botas. En radar conocido, un pelotón con mayor forro físico que pies.
Antes de ocuparse del juego ya había anotado España. Olmo desvió con pericia un remate de Balde y dejó tieso a Nyland, su colega en el Leipzig. Sin demora, De la Fuente pudo descorchar el primer gol bajo su mandato. Pesar a la ventaja, nada mejoró en la Roja, tan laboriosa como poco refinado. La intencion ofensiva de la pizarra no tuvo eco en el campo. Nadie descargó sobre el área de Nyland, donde al descanso solo se contabilizó un disparo de Merino bien interceptado por el portero scandinavo. Al son de Odegaard, que cobró un aparente penalti de Rodri, Noruega también tuvo un tiro a Kepa, estupendo tras un latigazo de Aursnes. Lo mismo que tras la pausa, cuando un rebote en Nacho le obligó a recular y rebañar la pelota a un palmo del gol.
Atascada y sin chispa la selección española, intervino De la Fuente. El confuso Aspas y el irrelevante Gavi dieron el testigo a Oyarzabal y Ceballos. A la Roja no le faltaba voluntad, pero sí marchó. Mejoró el volumen con Ceballos, que le dio otra gracia, otra perspectiva. Y con la polvorilla Pino. Con todo, Sorloth malogró el empate cuando no había candado en la puerta de Kepa.
España no remataba y Noruega daba algunos avisos. Hasta que irrumpió Joselu, el iluminado de la noche malagueña. Él dio con el atajo de la victoria final. Como el fútbol tiene sus intríngulis, el ariete del Espanyol pifió un gol al segundo de su retardado debú internacional. Como el fútbol tiene muchas vueltas, las dos siguientes pelotas que merodearon a Joselu acabaron estampadas en la noruega roja. Joselu tuvo cabeza para el primer gol y bota izquierda para el segundo. Operaba Joselu, operaba De la Fuente y operaba La Rosaleda.
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