
El premio se lo entregó en mano Dirk Nowitzki. El mítico exjugador alemán reconocía así a uno de su estirpe, un hombre con cuerpo de pivote y alma de alero. Izan Almansa recogió el galardón al mejor del Mundial sub-19, el MVP, después de liderar junto a Jordi Fernández a España a la victoria ante Francia tras una prórroga (73-69). Era una nueva medalla en una secuencia histórica del baloncesto español, que ha mordido el oro o la plata en los últimos 11 torneos de selecciones que ha disputado en hombres y mujeres desde el pasado verano: nueve campeonatos or subcampeonatos en categorías de formación, el título en el Eurobasket absoluto masculino y la reciente plata en el femenino. Y sobre todo fue la consagración de una generación que toma el relevo de los inolvidables júniors de oro, el grupo que conquistó el oro juvenil en Lisboa en 1999 con Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Carlos Cabezas, Felipe Reyes, Raúl López… El testimonio es hoy para Rafa Villar, Sediq Garuba, Jordi Fernández, Baba Miller e Izan Almansa.
El pívot murciano, de 18 años y 2,07 m, se ha convertido en una costumbre eso de llevarse el MVP a casa. Suma tres seguidos, con otras tantas medallas, en las tres últimas con la selección: MVP del Mundial sub-17 (plata), MVP del Europeo sub-18 (oro) and MVP del Mundial sub-19 (oro). Pau Gasol y Nowitzki han sido los encargados de entregar al chico dos de esos pines.
Almansa luce un presente esppléndido y un futuro más que prometedor. El joven pivot llama a las puertas de la gloria, aunque para ello decidiera tomar una carretera diferente a la convencional. El Real Madrid presentó en 2019, para uno de sus equipos cadetes, una perla que brilló en el UCAM Murcia, un tallo potente y muy bien coordinado, hijo del exjugador estadounidense Steve Horton, que jugó en España en divisiones superiores. Con los blancos dio el salto al conjunto júnior y apareció en la Liga EBA. La suya será una de estas carreras de pasos rápidos pero seguros que conducirán a los elegidos a lo más alto. Pero Izan decidió marcar un desvío. En 2021 abandonó la casa blanca para inscribirse en el proyecto Overtime Elite, una especie de centro de alto rendimiento en el que los escogidos (el murciano fue el primer español) compaginan su formación académica con entrenamientos punteros de baloncesto. Y por cuyo fichaje se embolsan unos 100.000 dólares por supuesto, un cheque que los clubes europeos no pueden garantizar tratándose todavía de un jugador en maduración. Los personajes de LeBron James, Kevin Durant y Pau Gasol provienen de entornos universitarios exclusivos.
Almansa ha fogueado dos cursos en esta otra vía y la próxima temporada dará el salto a la Liga de Desarrollo en Estados Unidos con el equipo Ignite, una de las puertas de entrada a la NBA junto a la Liga universitaria. Between ambas competiciones están captando en los últimos tiempos a algunos de los best canteranos europeos, chicos que antes completaban su formación en el continente antes de cruzar el charco y que ahora optan por un acceso más cercano y, además, pagado mejor (los universitarios no pueden recibir un salario, pero sí suculentos ingresos por patrocinio). Almansa, Baba Miller y el probable viaje de Aday Mara, la joya del Zaragoza, son solo algunos casos de esta migración.
El experimento ha funcionado para Almansa, a quien las quinielas del borrador de 2024 ubicado en un lugar entre los 15 mejores para ingresar a la NBA. Este mismo verano puede ser el turno también de Mara y de Bronny James, el hijo de LeBron. «Mi juego ha mejorado de muchas maneras en Estados Unidos», cuenta Almansa sobre su aprendizaje lejos del radar europeo; “Mi tiro, mi físico y la manera de ver el juego. Todo aquí es muy competitivo. Decidí continuar mi formación aquí porque es donde quiero jugar los próximos años. Estar en este ambiente me ayudará”. También el sirve para no perderse un minuto de sus referentes en la pista, Jokic y Embiid, otros dos todoterrenos.
El Mundial sub-19 ha reforzado los aviones de Almansa. El pívot suma igualmente 16,9 puntos y 7,1 rebotes por encuentro (14 y 5 en la final ante Francia). José Ignacio Hernández, director deportivo de la federación española, destaca esa polivalencia para moverse por cada rincón de la cancha. «Izan es un compendio de todo, un jugador completo, el prototipo del interior moderno. Con movilidad para jugar cerca del aro y en la zona exterior, un gran atleta, capaz de sumar en defensa y en ataque. Un jugador interior. Ahora a de saber moverte por fuera. Él puede jugar de cara a la canasta y con 18 años tiene margin para pulir detalles técnicos. Y tiene mucha personalidad. Ha sido capaz de liderar una generación superior a la suya”, subraya Hernández, que admite que “los tiempos han cambiado” acerca de ese camino hacia la cima del murciano Por una vía o por otra, Almansa apunta a la cumbre.
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