El mundo del trabajo está tratando de apoderarse de las cuestiones ambientales. El martes 11 de abril, empresarios y sindicatos alcanzaron un proyecto de acuerdo nacional interprofesional (ANI) sobre “la transición ecológica y [le] diálogo social». Fruto de una negociación iniciada a principios de julio de 2022, el documento, que no contiene ninguna medida vinculante, pretende ser un » caja de herramientas « queda a disposición de empresas y ramos profesionales. El objetivo es alentar a los representantes de los empleadores y de los trabajadores a discutir acciones concretas que permitan, en particular, combatir el calentamiento global. Un compromiso sobre este tema es el primero, lo que le da cierto valor, al menos en el plano simbólico, a pesar de su alcance relativamente limitado.
Abierto a la firma hasta el 24 de abril, el texto será rubricado por las tres organizaciones empresariales, incluido el Medef. Las delegaciones de CFDT, CFTC y FO emitieron una opinión positiva la noche del martes al final de la última sesión de conversaciones, pero hay que esperar a que las autoridades de estas organizaciones deliberan para confirmar -o no- su membresía. La CFE-CGC, expresó reservas. En cuanto a la CGT, era parte de su desaprobación.
A lo largo de unas cincuenta páginas, el proyecto de acuerdo nacional recuerda las normas aplicables y los sistemas existentes, al tiempo que proporciona consejos muy precisos sobre las prácticas que deben adoptarse. La dirección de la empresa y los representantes del personal están llamados a aplicarse a muchos: » gestión de recursos humanos « anticipar, por ejemplo, la necesidad de cualificaciones vinculadas a los cambios de empleo debidos a «descarbonatación» de producción, organización del trabajo (con énfasis en viajes profesionales o desde casa), formación de representantes de los trabajadores, etc.
«Haciendo este giro»
“Solo podemos saludar el resultado de estas negociaciones”, dijo el martes, Hubert Mongon, en nombre de Medef. Para él, el resultado de las negociaciones muestra «la capacidad de los interlocutores sociales para dialogar de manera efectiva, durante un largo período de tiempo y sobre los principales problemas sociales»a pesar de la » Contexto (…) complejo «. En otras palabras, el conflicto ligado a la reforma de las pensiones no impide «democracia social» para seguir adelante, mientras la democracia política está en mal estado, teniendo el gobierno todos los problemas del mundo para legislar con una Asamblea Nacional transformada en un caldero hirviendo.
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