q¿Cuál es el punto en común entre la reforma de pensiones propuesta hace tres años por el gobierno, calificada como «sistémico» y apoyado por la CFDT, y la reforma «paramétrico» de hoy, combatida por la CFDT, el frente sindical y los partidos de izquierda? Ambos se presentan como defensas del sistema de reparto, al igual que, además, la oposición a la actual reforma.
Asombroso ! ¿Todos estarían de acuerdo? Es eso posible ? El sistema de reparto es –debería ser– lo opuesto al sistema de capitalización: es la elección de la solidaridad frente a la elección de la individualización. Por el lado del reparto, el financiamiento se hace por deducción obligatoria, por aporte; por el lado de la capitalización, a través del ahorro.
Por un lado, la financiación solidaria donde las pensiones se financian mediante la distribución inmediata y colectiva de las cotizaciones de los trabajadores en activo; por otro, la financiación individual donde la pensión es el rendimiento diferido de una inversión. En el momento de la jubilación, el fondo de pensiones vende los activos financieros adquiridos anteriormente en nombre del ahorrador. ¿Y a quién se los vende? A la gente activa del momento, que a su vez los suscribe comprándolos con sus ingresos, que a su vez provienen en parte de su trabajo…
Las consecuencias de la individualización en el mundo del trabajo
¿Pero no se ha infiltrado el caballo de Troya de la individualización en el sistema que debería basarse en la cooperación? Esto fue evidente en el intento anterior ya que la reforma «sistémica» se basó en un principio de «puntos» cuya lógica hay que recordar: cada uno puede arbitrar individualmente su «cuenta de jubilación», no hace falta agitar el trapo rojo de la caída. mayor de edad (de ahí la pertenencia a la CFDT).
La individualización en el mundo del trabajo como legitimación de las desigualdades es bien conocida pues es ya lo que justifica las diferencias de remuneración en nombre de la fábula del «mérito», cuyos tres ingredientes serían el diploma, la responsabilidad y el ‘ experiencia. Sin embarcarse en el proyecto de un cuestionamiento radical de tal legitimación, uno puede sin embargo preguntarse por qué estas desigualdades continuarían durante jubilación.
¿El no trabajo de un jubilado es formalmente diferente del no trabajo de un ejecutivo jubilado? No, ya que están en la misma situación: para “no trabajar”, no se requiere título, la responsabilidad social es la misma, no se necesita experiencia. Sin perjuicio de que no sólo se han convertido las desigualdades de ingresos en desigualdades de riqueza, sino que también han permitido la financiación individualista de una pensión complementaria por capitalización…
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