La Unión Europea (UE) quiere limpiar las etiquetas y otras etiquetas que tienen como objetivo atraer a los consumidores conscientes del medio ambiente. El miércoles 22 de marzo, la Comisión presentó su plan para acabar con las afirmaciones más o menos dudosas, incluso francamente engañosas, que abundan sobre cada vez más productos en las tiendas, y para regular la forma en que las empresas comunican el impacto medioambiental de su actividad
“Los consumidores carecen de información confiable, se enfrentan a prácticas de marketing engañosas y a la falta de transparencia y credibilidad de las etiquetas ambientales”, explica la Comisión. En 2020 analizó 150 alegaciones como “cero carbono”, “envases fabricados con materiales reciclados” o incluso “huella climática reducida”, que aparecían en envases o publicidad. Conclusión: el 53% de ellos contenían «información vaga, engañosa o sin fundamento» y el 40% de ellos fueron infundados. Y esto, sea del sector que sea: textil, cosmética, electrodomésticos, alimentación… El ejecutivo comunitario también diseccionó las 232 etiquetas ecológicas que enumeraba para concluir que la mitad de ellas fueron concedidas tras verificaciones «débil o inexistente».
La propuesta de directiva de la Comisión, que aún debe negociarse entre los Estados miembros y con el Parlamento Europeo, complementa otra legislación, que ya debería combatir el lavado verde. Así el texto de lucha contra las prácticas comerciales engañosas, presentado por Bruselas hace un año y que aún está en negociación, prohíbe la publicidad engañosa y debe permitir que el consumidor se vuelva contra la empresa para obtener una compensación. En otro registro, la taxonomía, adoptada en 2021, define qué es una inversión verde. En cuanto a las etiquetas oficiales europeas, como la «EU Ecolabel» que valida las cualidades medioambientales de un producto o el logotipo de «alimentos ecológicos», no estarán sujetas a esta nueva legislación puesto que ya presentan, según Bruselas, todos los garantías necesarias. La Comisión también espera que, gracias a este texto, las empresas lo utilicen más a menudo.
“evidencia científica reconocida”
El proyecto de ley presentado este miércoles no pretende obligar a las empresas a realizar marketing ambiental sino contradecirlas, si lo utilizan, para cumplir con una serie de requisitos. Las microempresas (menos de diez empleados o menos de dos millones de euros de facturación) estarán exentas y las pymes susceptibles de poder beneficiarse de las ayudas estatales.
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