El noruego, por vez primera en Manchester, fue más protagonista por su juego que por sus goles
Hay quien cree que el City será el mejor equipo cuando no estaba Haaland, ante el Arsenal se cargará y personalmente se deslinda
Imagínense llevó a cabo 49 tantos en lo que llevamos de temporada y que haya ciertos sectores que aseguren que tu equipo compita mejor sin ti sobre el terreno de juego. Eso le ha pasado a Haaland este año. Cuando peor estaba el City, ya pesar de caérsele los goles de los bolsillos, se apuntó al noruego como el ‘guilty’ de que el engranaje ‘citizen’ no carburara como antaño.
Deconectado, fuera de contexto y sin química con el resto de sus compañeros fueron algunos de los calificativos que la prensa británica utilizó para hacer ver que con Haaland el Manchester City de Guardiola jugaba peor. Sin embargo, ahora nadie osa tocar la figura del noruego.
El partido ante el Arsenal no fue más que la demostración de que en un conjunto ‘sky blue’ armónico, Haaland no solo no desafina, sino que es capaz de tocar las mismas partituras que talentos como De Bruyne, Grealish o Bernardo Silva. Se ha empeñado Guardiola en incluirlo en un ecosistema que le beneficiará, pero también el potentísimo ‘9’ ha puesto de su parte para ser uno más en el juego. Ahora se parece mucho más a los ‘9’ de Pep.
Adaptación total
Haaland se adapta totalmente al Manchester City. Y las pruebas van más allá de los goles, que es algo que le viene de serie. Si en el principio de los tiempos lo vimos algo más desconectado del juego, ahora la película se distingue bien. Se desconecta cuando el equipo así se lo pide, central fijando y siendo constante amenazapero también hemos visto como ahora se siente también comodísimo cuando debe intervenir en la elaboración del juego.
La victoria ante el Arsenal, sin ir más lejos, no se entiende sin la figura del noruego. Ya no solo por las dos asistencias que le brindó a Kevin de Bruyne y su gol que sirvieron para ‘matar’ al conjunto ‘gunner’, sino por su capacidad de jugar de espaldas, de analizar los espacios y de ganar duelos ante cualquier central para Empezar a atacar. Si en el primero tuvo una media de 13.4 pases por partido, ayer se dio cuenta hasta 22, sintoma de que el equipo le necesitó más en la construcción y él no dijo que no.
Una actuación clave en el juego
Ayer, su presencia fue clave para muchos de los inicios de jugada del City ante la presión adelantada del cuadro de Arteta. Bastó con balones a la ‘boya’ Haaland, que los aguantó y los responsables par que De Bruyne y Grealish encararan a la línea defensiva rival ou directamente plantaran ante Ramsdale. Haaland sirviendo al tercer hombre, que atacaba el espacio entre centrals y entre centrals y pivotes ‘gunners’. Muy de los ‘9’ de Pep.
Holding y Gabriel se volvieron locos. Saltar a Haaland era perder el duelo individual y dejar un vacío que aprovechaba De Bruyne, mientras que dejar recibir al noruego era permitir que, con espacios, atacaracara toda la línea defensiva rival. Un auténtico puñal en cualquiera de los dos casos. Él solo se carga cualquier intento de presión del Arsenal.
Y claro, además de todo el juego de espaldas y de esa voracidad para correr a la espalda de los centrale en cuanto De Bruyne tenía el balón en sus pies, pues tiene ese gol innato. Anotó solo uno, pero pudo irse a casa con el balón del partido. Ramsdale lo evitó, en uno de los primeros partidos donde Haaland es mucho más protagonista por el alto nivel de comprensión del juego que por sus goles.



