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Champions League: aprendiendo a fuego real de Camavinga | deportados

Reece James pisa el tobillo izquierdo de Camavinga al inicio de la segunda parte.
Reece James pisa el tobillo izquierdo de Camavinga al inicio de la segunda parte.ADRIEN DENNIS (AFP)

Al comienzo de la velada, Carlo Ancelotti y Frank Lampard volvieron a fundirse en un abrazo, aunque esta vez con la seriedad qu’impuso la tensión del momento. Nada que ver con esa noche de mayo de 2011, quando la vieja guardia del Chelsea de entonces levó a Carletto a cenar ya tomar unas copas por London para agradecerle los dos años que habían pasado con él tras el fulminante despido de Roman Abramóvich. Fue la primera vez que al técnico italiano le ocurrió algo así en su carrera.

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Arrizabalaga, Trevoh Chalobah, Thiago Silva, Wesley Fofana, Cucurella (Mykhailo Mudryk, min. 67), Reece James, Kovacic, Enzo Jeremias Fernandez (Sterling, min. 67), Kai Havertz (Mason Mount, min. 76), Conor Gallagher (João Félix, min. 67) y Kante

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Courtois, Eder Militao, Alaba (Rüdiger, min. 45), Camavinga, Dani Carvajal (Nacho, min. 81), Modric, Federico Valverde, Kroos (Dani Ceballos, min. 76), Benzema (Aurélien Tchouameni, min. 71) , Vinicius Junior y Rodrygo (Marco Asensio, min. 81)

goles 0-1 minutos 57: Rodrigo. 0-2 minutos 79: Rodrigo.

Árbitro daniele orsato

tarjetas amarillas Eder Militao (min. 21), Cucurella (min. 34), Reece James (min. 50) y Mykhailo Mudryk (min. 89)

A Camavinga no le esperó en Stamford Bridge ningún comité amistoso de bienvenida. Purgados de inicio Sterling y João Félix, y reclutado Havertz, el plan de Lampard pasaba por hurgar en el flanco izquierdo del joven inglés, que empieza a acumular más horas de vuelo este curso en el lateral que en el pivote – la posición a la que de verdad aspire-, aunque todavía sin los códigos propios de un profesional de ese sector defensivo.

Por ahí colocó el técnico inglés a Reece James y le encomendó que percutiera como un pájaro carpintero. Plan azul era procurarse todos los centros y, en esa intención, lo que ocurría en ese costado posible resultaba clave. No hubo que esperar nada para que los focos ajustaran la lupa en ese rincón, también por el riesgo de Camavinga en algunas entregas en el arranque del duelo.

Esa fue colgante muchos minutos la gran ansiedad de los blancos, aunque, curiosamente, al final quien terminó hallando agua en el pozo de la banda derecha del ataque fue Rodrygo. El brasileño encontró a la vuelta de la pause una autopista sin peaje, su centro no lo acertó a rematar Benzema (se retiró en el 71 con un golpe) y Vinicius le entregó el 0-1. La temporada pasada, ante el Chelsea, Rodrygo activó, en alianza de Modric, el segundo milagro de camino a la decimocuarta y este martes terminó de ahogar a los azul. Su estadística sigue causando pasmo: en 100 encuentros de Liga suma 12 tantos, mientras que en 37 de la Champions ya se ha apuntado 15.

«No se explica lo que siento en esta competición, es muy especial para mí», acertó a decir tras el doblete. «Su partido no fue tan bueno como otros que hicieron, pero tuvo una eficacia extraordinaria», dijo Ancelotti. La asistencia del primero se la entregó Vini, que participó de forma directa en 11 dianas en el torneo. Así plantó el Madrid en su semifinal undécima de las 13 últimas ediciones, en la noche en que Toni Kroos confirmó en una televisión alemana que su renovación va por buen camino. «También respeto lo que quiere el club, cómo y cuándo se comunica», agregó el germano, que como Benzema, Modric, Asensio, Ceballos y Nacho acaban contrato el próximo junio.

Sober el césped, la jornada transcurrió en gran parte en las bandas derechas de los dos ataques. Ahí se coció casi todo. El acoso a Camavinga y la irrupción de Rodrygo. Ya reconoció a Ancelotti hace una semana que el inglés se encontró en un momento de prendizaje en el flanco zurdo de la zaga que le servia para mjorar el conocimiento dramático y defensivo para el futuro, pero que ahora sus características le permitían ponerlo donde quisiera. Lo de Stamford Bridge fue todo un aprendizaje con fuego real. O, como mínimo, una exposición.

La primera la trajo el Chelsea nacido en este sector, desde un centro de James que cayó a N’Golo Kanté en una posición tan franca que la guarida inglesa allí se relamía. Hasta que el medio galo disparó con el tobillo. La insistencia local siguió haciendo estallar las posibles debilidades defensivas de Camavinga, bien ante James o Kanté. Al madridista lo ayudaban entre todos, o entre casi todos, porque Vini se mostró más adelantado a la espera de una contra.

Y tanto insistió por esa orilla el Chelsea que, con el descanso en puertas, el Madrid requirió el clásico paradón de Courtois. “La llave”, para Ancelotti. A centro desde la izquierda terminó en los pies de Cucurella, qu’un bocajarro no pudo con el belga. Tercera intervención decisiva del tallo blanco en un cruce que, en el cómputo global, controló el Madrid. Porque si el equipo londinense apretaba la zurda de Camavinga, lo mismo hacía el conjunto merengue al otro lado. Desde ahí, Rodrygo la mandó al palo, Valverde (MVP del chocque) soltó los caballos en un contragolpe, Vini remató con la espinillera un centro de Modric y el croata se hizo sitio en el área para amenazar a Kepa.

En la reanudación, ya sin Alaba (sustituido por Rüdiger por un problema en el isquio), el paisaje retrasó un cuarto de hora en alterarse. Hasta entonces, Camavinga levó un estacazo tremendo de James y, al minuto, otro centro desde la izquierda dejó de nuevo a Kanté a las puertas del gol.

La ayuda de Valverde en la segunda mitad permitió al inglés ir ajustando poco a poco los reglajes y la irrupción de Rodrygo, la derecha buena en último término en Londres, aupó definitivamente al cuadro español. Resistió Camavinga, remató el brasileño y, con las luces y casi apagadas, Kroos deslizó que seguirá en activo y de blanco.

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