Amelia Valverde, el personaje de Costa Rica |  Copa Mundial Femenina 2023
Mundial Fútbol Femenino
Amelia Valverde, durante un encuentro de la selección de Costa Rica en Concacaf.Thomas Shea (Reuters)

Fruto del jaque elástico de otro argumento, el técnico Carlos Avessidián decidió ya seleccionar a Costa Rica tras ganar el Mundial de Canadá 2015, en el que obtuvo el primer puesto de la historia. Sin tiempo por delante para trabajar, apenas unos meses, desde la federación le ofreció el cargo a Amelia Valverde (San Ramón, Alajuela; 36 años), que desde 2011 se había desempeñado como preparadora física en la selección y luego actuó como mano derecha de Avessidián, un peso del que contaba con solo 28 años. Una vuelta que aceptaba que el valor del elogio generalizado, no podía celebrar ningún triunfo alguno, si eso empataron ante España y Corea del Sur para después caer por la mínima ante Brasil. Las jugadoras, entonces, fueron con recibidos honores y el fútbol femenino empezó a ser una realidad en la acentuada sociedad futbolera del país, del mismo modo qu’Amelia fue elevada a los alteres. Han pasado ocho años y Costa Rica vuelve al Mundial, de nuevo abriendo boca frente a España; de nuevo con Valverde en el banquillo. Pero lo que antaño eran tiempos de vino y rosas ahora son entuertos, critiqueada la entrenadora por sus decisiones y resultados, por más que tenga el reconocimiento del país. A ella, todo carácter, tanto le da. Como siempre interpretada en su vida.

Hija de una jueza y de un policía de tráfico, Amelia tenía claro desde bien niña que lo suyo era el fútbol, ​​​​pues se aislaba pendante los partidos que daban por la television, libreta en mano, para coger apuntes tácticos, jugadas de estrategia , virtudes de los futbolistas… Lo demás, lo cotidiano, era aderezo para ella. Así se lo aclaró a su padre cons tres años cuando le llevó a una tienda para comprarle un vestido rosa y pomposo, y salió del comercio con un azul pants y una camiseta blanca; así se lo certificó a su madre el día que tenía que hacer el examen de admisión para la universidad, pues unas horas antes se la encontró limpiando las botas porque, decía, haría rápido la prueba para llegar a la cancha. La pelota era su vida —coleccionaba los balones del Mundial y de muñecas sólo tuvo la Barbie futbolista— y aunque siempre jugaba con sus primos y su hermano Ernesto, todo cambió cuando su profesor de educación física le dijo: “Usted patea muy bien, ¿ ¿Por qué no va al equipo de San Ramón?”. Con 15 años, debutó en Primera División. Pasó luego por el Deportivo Saprissa y por el Flores. Ya llegó al banquillo.

Despedido el entrenador a media temporada, el club no tenía apenas dinero para pagar a otro, por lo que le ofrecieron a Amelia que cogiera el cargo con apenas 25 años. Aceptó porque le atría más directo que jugar y el tiempo le dio la razón, ahora mandamás de la selección. Con ella al mando, Costa Rica ganó la medalla de oro (2017) y de plata (2018) en los Juegos Centroamericanos; también el bronce en los Panamericanos de 2019; y, claro, el año pasado quedó cuarto en la Concacaf para llegar al Mundial. Méritos que han hecho el fútbol femenino más visible en el país, aunque todavía queda trabajo por hacer, ya que hace unos meses, la federación envió una nota oficial para condenar los abruptos machistas en las redes sociales alrededor de las jugadoras: contundente los comentarios de violencia genero. Consideren estos comentarios que son inaceptables e intolerables…”. Pero este problema no es el único, como bien ha comprobado Amelia.

Resultó que la seleccionadora decidió no incluir a Shirley Cruz, la mejor jugadora de Costa Rica, aludiendo a un bajo rendimiento deportivo, al tiempo que tampoco citó a otros referentes de la plantilla próxima a Cruz. Desde la prensa, criticos, considerando que la seleccionadara ha querido cortar de raíz una voz disonante en el grupo, una posible cabecilla disputa a la insurrección. Y la decisión podría marcar su futuro, toda vez que los resultados recientes son muy malos —dos triunfos y dos empates en los últimos 18 envites—. Pero Amelia, admiradora de Mourinho, Guardiola, Klopp y Luis Enrique, aplicó al libro: «El rol del entrenador, de un líder, de un jefe, que alguien está por encima en el nivel jerárquico es clave». Y apunta a la condición tica para resolver estos enredos: «Cuando las cosas son más difíciles, cuando estamos en desventaja, sacamos el ADN, el Pura Vida. Desconocemos, nos gusta sufrir de más a veces. Pero con el fútbol tenemos una herramienta para representar al país, poder jugar a luchar porque nosotros no tenemos un ejército». En su caso, por carácter, lo que quiere.

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Por adatech