
Se desata Carlos Alcaraz, el resiliente: “¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!». Grita y alza el puño derecho el murciano, que acaba de registrar en la noche de Río una de esas victorias que valen algo más que una finale, la segunda en siete días y que sirve el reencuentro con el británico Cameron Norrie , superior a Bernabé Zapata (6-2, 3-6 y 7-6(3), en 2h 29m. «Hay que estar siempre ahí, esperando tus opciones, con actitud positiva. al chile Nicolás Jarry por 6-7(2 ), 7-5 y 6-0 (en 2h 41m), al invertir otro partido cuesta arriba que se había convertido en un callejón sin aparente escapatoria . y este domingo (21:30 horas, Movistar Deportes) aspira al octavo premio de su carrera, el segundo este curso.
“No puedo pedir un arranque mejor, y más por cómo se ha dado el partido”, dice. «Ha sido clave mantenerme ahí después de losing the primer set, porque no he jugado bien el juego decisivo; luego levantó un 0-40 y esperó mi oportunidad, no sé cómo lo hice”, prorroga el de El Palmar, que en un intervalo de siete días apunta a otro trofeo tras una semana sinuosa y plagada de oscilaciones. Es decir, oro. Sin tiempo quer y con la necesidad de ganar sensaciones a la carrera, sobre la marcha, Alcaraz sigue extrayendo petróleo en cada una de sus apariciones; no tanto por el juego, ciclotímico, como por la capacidad demostrada para voltear escenarios adversos y salvar jornadas en las que no abunda la inspiración.
Como habrá la noche anterior Dusan Lajovic y requerirá el joven Fabio Fognini, el murciano apareció a tierra despues de mar dure un buen rato a contracorriente. Jarry, una torre de 1.98 que prometía –llegó a ser el 39º del mundo en 2019– y que después se extravió –positivo por dopaje en 2020, consumo de un double metabolit–, piloted el duel con temple hasta que al inicio del segundo set dejó escapar cuatro opciones de rotura. Ahí, Alcaraz surgió, inauguró un as con un segundo servicio que evita el romper y fue invirtiendo la curva anímica del pulso hasta acabar pulverizando al chilino. Sorteado ese abismo, su tenis ganó precisión y el de Jarry fue ensuciándose, perdiendo finura en el saque y decisión en el peloteo.
De esta forma, el español, de 19 años, logró su octava final sobre tierra batida –la cuarta seguida desde que perdiera en julio las de Hamburgo y Umag– y sigue reafirmándose sobre una superficie que, Rafael Nadal al margen, busca opositores de verdad . Se postula de nuevo Alcaraz, recarga el depósito competitivo y se sitúa a solo paso de revalidar el título en Río, donde se coronó el año pasado –tras batir al argentino Diego Schwartzman– y dio su primer bocado en la élite; fue en 2020, cuando tenía solo 16 años y trabajó ante Albert Ramos su primera victoria en el circuito de la ATP. Entonces, ya se advertía: viene una joya. Y corroborar los acontecimientos.
«Es normal jugar con algunos dolores, pero mañana [por este domingo] espero poder darlo todo”, adelantó tras batir a Jarry, que regresa al Top 100. Superado el chilino, el cuadro le conduce hacia otro chocque definitivo con Norrie, que sudó de lo lindo para vencer al meritorio Zapata, de nuevo a las puertas de una final. Aterrizará Alcaraz pendiente de la musculatura de la pierna izquierda, pero también con la confianza de haber derrotado al británico en cuatro de sus cinco enfrentamientos; la semana pasada en Buenos Aires, 6-3 y 7-5. Mientras, Norrie (27 años y 13º) pretende traducir su buena anduvo en un premio. Con 17 triunfos, es el jugador que más triunfos ha logrado en estos dos primeros meses.
En el caso de Alcaraz levantando el trofeo, igualaría los 6.980 puntos del serbio Novak Djokovic, aunque Nole conservaría el número uno porque ha logrado acumular más puntos en los grandes torneos, Grand Slams y Masters 1000: 5.820 de una parte, por los 5.090 en el otro. No obstante, a partir del día 27 se dilucidaría el desempate, al competir en Acapulco y Dubái de manera respectiva.
Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook allá Gorjeoo apuntarte aqui para recibir boletín semanal.


