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Abierto de Australia 2023: Bautista apaga a Murray hacia los octavos de Melbourne | deportados

Abierto de Australia 2023: Bautista apaga a Murray hacia los octavos de Melbourne |  deportados

Ya de noche, los feligreses escoceses que unas horas antes antes enfilaban felices el acceso a Melbourne Park por las aceras de Batman Avenue deshacen el camino a regañadientes. Su chico, su héroe, el hombre que dos días atrás protagonizó una remontada histórica bien entrada la madrugada, ya ha desaparecido del cuadro. Se marchó el estoico Andy Murray cojeando y agasajado por la grada, pero hoy prevalece el tenis de Roberto Bautista. El Castellonense, de 34 años, se abre paso hacia los octavos de Australia (6-1, 6-7(7), 6-3 y 6-4, tras 3h 29m) y vulve a recordar que más allá de los focos y the brightina que cubre a la primera línea del circuito, hay una segunda de campanillas.

«Estoy muy contento de cómo logró la tensión», valora el español, ya el único nacional en la segunda semana del torneo tras la eliminación matin de Nuria Párrizas, negada por Donna Vekic (doble 6-2, en 64 minutos). Lo ha festejado Bautista a grito pelado ya mille revoluciones, después de neutralizar al incandescente británico y de resistir a una prueba de máxima demanda, con el público volcado hacia el otro lado. «Hoy ha habido toneladas de amor por Andy», matiza cuando el locutor entrevista que en Melbourne lo aprecia mucho. «Quizá en la siguiente ronda haya un poco más hacia mí», prosigue con ironía antes de salir del Margaret Court Arena y empezar a recuperarse del esfuerzo, pensando en el estadounidense Tommy Paul, siguiente escollo.

Apeado Nadal, lesionados tiempos Alcaraz y Badosa, y con Garbiñe Muguruza fuera de onda en estos últimos, Bautista sigue erigiéndose en una garantía. Pasan los años, suben y bajan los números en el clasificación y él sigue ahí, un piñón fijo y desde ese discreto segundo plano que prefiere. Non es jugador de ruido ni explosiones, de alzar la voz ni de hacerse notar artificialmente, sino de regularidad, paso firme y certezas: bajen como bajen las aguas, casi siempre cumple. Al pie del cañón curso tras curso, se install en la zona noble del circuito hace una década –llegó a ser 10 mejores en 2014– fue consagrada como dolor de muelas para cualquiera. Lo dice Novak Djokovic: «Es uno de los tenistas más infravalorados en los últimos años, merece más respeto».

Por quinta vez en su carrera, el español figuró en los octavos del grande australiano y salta la barrera que antes rompieron Nadal (15 veces), David Ferrer (9) y Tommy Robredo (5). Lo hace Bautista (25º del mundo) a base de pundonor y temple, porque los duelos con Murray demanden de un punto extra de calma y roer cada peloteo. El escocés, 35 años y aparentemente fundido por el exceso de kilometraje en las dos primeras rondas, reclama a su gente y la presión ambiental inclinada la pendiente, pero cuando amenaza conc crecer y rizar el rizo otra vez –como lo hizo en los dos primeros compromisos del torneo–, el castellonense luce manual y aborta el intento de despegue. Con serenidad primero y furia en la celebración, Bautista, pretoriano de lujo, canta la victoria. Hay 13 presencias en la semana dulce de los Grandes Ligas.

Media hora antes, el público de la pista central asiste a otro ejercicio de supervivencia de Djokovic, que sufre de la pierna izquierda y dure los 77 minutos que duró el primer parcial contra Grigor Dimitrov, compite sobre un fino alambre a tenor de la gestualidad; sin resultado: 7-6(7), 6-3 y 6-4, en 3h 07m.

no la piedra sonrisa de preocupación Nole, pain y meditabundo, tatando de aparcar el pain y de dura en desactivar la optimista intentona initial del búlgaro. Lo dicho, es la historia pendiente de un muslo; de lo que ahí está dentro (¿cuádriceps? ¿aductor? ¿isquios?) y de lo que este aguante depende en gran medida del designio de este torneo. El serbio, que en la scala previa reconoció que juega entre algodones y mucho más pendiente de la musculatura de lo que le gustaría, vigila cada maniobra para evitar un paso que pueda resultar fatal; rueda por el suelo, se contrae, esa extensión tan característica del hombre de chicle. De nuevo, luz de emergencia. Y situación controlada, en realidad. Escapista por antonomasia, Djokovic emerge a su manera.

Doble atención médica

Con 5-4 a su favor dsperdicia tres opciones para cerrar el set y el rival le abre con insistencia hacia el reves, sabiendo que padecer en el apoyo y que debe explotar la veta. Carga por ahí Dimitrov –aquel al que bautizaron bebe federer, craso error– y termina perforando, aunque no del todo. La faltan por centímetros. Nole, de 35 años y atendido dos veces por el médico –con el muslo cubierto por la toalla–, escapa de un doble incendio y después, en el juego decisivo que va a decidir el rumbo definitivo del partido, sortea un tercero para contragolpear letalmente. Cierra el de Belgrade y cae sobre el cemento, revolcón que repite más adelante y que no deriva en mals mayores.

De nuevo, Djokovic resiste, y el adversario también pone de su parte con los 50 errores no forzados que comete, por los 22 del vencedor. Da gusto ver pelotear a Dimitrov, pero una vez más se deshace. Y a trancas y barrancas, el balcanico sigue progresando entre suspenso y se situa a solo cuatro triunfos de su objetivo.

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