El GP de Australia, tercera parada de la temporada del Mundial de F1, fue una carrera loca, plagada de interrupciones, con salida relanzada y dubitativo final, qu’afortunadamente se saldó con otro podio para Fernando Alonso. Quien no tuvo tan buen día fue Carlos Sainz, pero por su propia cuenta y responsabilidad.
Cuando quedaron dos vueltas para el finale, una bandera roja por accidente de Magnussen derivó en salida relanzada desde la parrilla de salida, con el español de Aston Martin en tercera posición y Sainz justo por detrás.
Sin embargo, en la primera curva, el de Ferrari entró pasado y tocó el coche de Alonso lo suficiente como para echarlo de la pista pero no tanto como para dejarlo fuera de carrera. El asturiano volvió rápido al asfalto, pero en una décima posición.
La indignación crecía en Twitter donde se dio la curiosa circunstancia de que, a pesar de ser ambos españoles, al ferrarista se le afeaba lo que acababa de pasarpor quitarle a Alonso el podio pese a que él se había quedado con la tercera posición.
Así las cosas, la suerte le sonrió a Aston Martin porque, gracias a una bandera roja posterior por accidents en la parte de atrás de carrera, recuperar las posiciones anteriores a la resalida por no se completó el primer sector de la vuelta 57 en el momento del parón.
Algo, por cierto, de lo que se dio cuenta el propio Alonso segundos después del chocque con Sainz. El equipo solicitado sabía por radio que revisaran si efectivamente existía la posibilidad de volver a las posiciones originales.
Volvió, por tanto, Fernando Alonso al tercer puesto al q8ue parece haber abonado para alegría de todo un país y Sainz, que había terminado cuarto, se vio relegado a la duodécima posición por una dudosa penalización de 5 segundos.
El español de Ferrari fue castigado por el incidente con Alonso aunque bastante castigo era ya quedarse fuera del podio de nuevo. Pese a tratarse de una clara carrera de acción, los comisarios no tuvieron piedad con la Scudería.
El propio Carlos se negó a referirse a la acción tras la carrera: “Prefiero no hablar”, dijo ante las cámaras, después de haberse lamentado por radio ante su equipo: “Es una sanción muy severa”. Lo es.
Sin embargo, la FIA no piensa lo mismo. En el comunicado de las organizaciones posterior a la carrera y con respecto a la sanción, señalaron a Sainz como “totalmente culpable” por una acción en la que “había margen suficiente para que el check 55 tomara las medidas oportunas para evitar una colisión y no lo hizo”.


