Él Salud pública de Cataluña irá a la huelga los días 25 y 26 de enero. La semana pasada, el sindicato Metges de Catalunya (MC) convocó a 25.000 médicos de la Enfoque primario y hospitales participó en la «iniciación» de la ONU «ciclo ininterrumpido de movilizaciones». Días después, se unieron ocho sindicatos más (entre ellos, Infermeres de Catalunya) de otros perfiles sanitarios, como enfermeras, auxiliares, psicologos o administrativos.
Las áreas principales son las asistencia de sobrecarga, El as malas condiciones de trabajo y un futuro poco halagüeño en el que se prévén júbilos que no pueden ser cubiertas porque Los medicos faltan lo encerraran ahi. Madrid, marcado en las últimas semanas por las huelgas de médicos y manifestaciones masivas apoyadas por un gran espantoso de la ciudadanía, ha acabado por dar el empujon definitivo a los facultativos catalanes.
El ‘asesor’ de Hola, Manuel Balcells, confide en llegar a un acuerdo con los sindicatos para evitar el paro. pero el desaccion entre el colectivo es manifiesta. Desde 2006 no se produjo una convocatoria de huelga de este calibre en Catalunya, pues la de 2018 afectó Solo en la atención primaria. EL PERIÓDICO habla con médicos y fermeras que se movilizarán enero. Lo que al final está en juego, adviertan a estos sanitarios, es la «seguridad» de los usuarios del salud pública.
Una psiquiatra de la primaria: «Trabajas con la sensación de que no llegas a nada»
José Manuel López están psiquiatra del centro de salud para adultos (CSMA) Santa Coloma (Barcelona), donde trabaja 35 horas semanales. Además, pasa visitó un día a la semana en el centro primario de atención (PAC) de la zona, dentro del programa de apoyo a la primaria. Había Guardias 24 horas en el Hospital del Mar y de 17 en el Centre Emili Mira, un psiquiátrico de Santa Coloma.
«Los que estamos en psiquiatría comunitaria pedimos no hacer las guardias de 24 horas en el Mar y que se contrate a un adjunto de emergencias. asi podriamos visita un día más en el CSMA. Antes había, pero desde los recortes no», explica este psiquiatra de 46 años. Las júbilos del CSMA en los últimos años no han sido amortizados. Ahora mismo hay cinco psiquiatras en plantilla, pero solo trabajan res, ya que uno de ellos esta de baja y otro se fue. «Somos tres psiquiatras haciendo el trabajo de cinco».
Heno pacientes en el CSMA que no han sido visitados aún desde el 31 de agosto, día en que comenzó a faltar ese segundo facultativo. «A medida que se quejan, les vamos dando una respuesta oficial. A los que no necesitan un ingreso los atendemos por teléfono, metiéndolos con calzador en nuestra agenda, aunque eso supone hacer más informes y recetas», Dice López.
En los últimos años, la petición «ha aumentado un montón». Este psiquiatra trata a pacientes que han tratado suicidio, que fueron en sus momentos atendidos en las urgencias de los hospitales pero que no han podido ser vistos en el CSMA «hasta tres meses después».
«Yo me siento absolutamente abrumado, con el sentimiento de que no llegas a nada, de que lo que haces lo haces mal. Ahora mismo, si el quiero dar una visita al paciente al mes a una tumba, me sale para primeros de febrero”, relató. “Me gusta lo que hago, pero en condiciones dignas». López lamentó que, al final, «bajan calidad y accesibilidad» del paciente al sistema. «Y muchos se acaban yendo a la privada».
Una anestesista: «Esto es la crónica de una muerte anunciada»
«Esta huelga es un hartazgo. Son muchos años de demande que no se han escuchado en parte de Administración». habla Irene Bermel, 44 años y anestesiólogo en el Hospital de Bellvitge (Hospitalet de Llobregat).
Aunque ahora tiene plaza, Bermell sabe lo que es trabajar en precario. «Él sufrió 11 años de interinidad, lo que implica no tener derecho a complementos. No tenía plaza en propiedad porque no se hacian las convocatorias, la conseguí hace unos años. Ser un pobre reflejo de la precariedad que se vive”, explícito.
Bermell encadenado contratos prospectivos que al final duraban, en su conjunto, «cinco o seis años». «Contratos de cinco meses… En agosto despedías y te contrataban en septiembre. Y soy facultativa especialista», relata. Trabaja 40 horas semanales («cobrando menos que en otras comunidades donde no trabajan esas horas») y hace horas extra «porque faltan profesionales». Esta carencia de sanitarios, dice, es «más flagrante» en la primaria, pero los especialistas en los hospitales, advierten, «tampoco sobran». Heno bajas profesionales que no se cubren, también en centros de alta complejidad como Bellvitge, asegura.
«El bonito va fuera Porque en centros que no son el Institut Català de la Salut (ICS) se encuentran mejores condiciones retributivas y de carga asistencial», se queja esta anestesista. Recuerda la agosto de 2006, cuando los medicos reclamaban algo «similar» a lo de ahora. » Esta aquí Crónica de una muerte anunciada. Si no ponemos freno, en dos o tres años, Catalunya es más igualitaria que Madrid».
Una médica de familia: «Lo que más nos importa es hacer medicina de calidad, no el salario»
Patricia Diez-Cascón, medicina Familiar CABO Río de Janeiro de Barcelona, asegura que la sanidad pública de Catalunya es «en declive» durante 13 años. «Trabajamos con mucha presión asistencial, Hay muchas visitas. Casi nadie para tomar un cafe. Ventas normalmente tarde o temprano», de. Tene 41 años.
El «agobio» forma parte del día a día. Visitas presenciales, pero también e-consultas y atención telefónica copan el día habitual. «Con veces es muy difícil a bordo». Él Enfoque primario, en estos momentos, está haciendo los controles a pacientes crónicos que no pudieron en los dos últimos años a causa del covid-19.
«Eres muy dificil acumular horas, los pacientes se van calentando, y luego tienes que esperando en seis minutos. Sufrimos mucho por la seguridad de los pacientes, por si se nos escapan cosas», cuenta Diez-Cascón. Por eso, como sus colegas, escuchen que mucha gente se vaya a trabajar fuera. «No se está cumpliendo el acuerdo de la última huelga [la de la primaria de 2018]que fijaba un máximo de 28 pacientes por médico al día», se queja.
Tampoco se cumplen los cupos. Si un médico de familia debe sostener una taza de 1200 o 1400 pacientes para hacer una «asistencia de calidad», hay muchos que cuentan con cupos de hasta 2,200, el doble. «Lo principal no es el salario, sino hacer medicina de calidad. Queremos recuperar la cordura que necesita porque mucha gente se coge seguros privados», reclamar.
Una fermera de la primaria: «Sufrimos más agresiones verbales de los pacientes»
«No creo que estemos ni más ni mejor valorado a través de la pandemia. Creo que todos estamos muy cansados y que ha bajado mucho el nivel de empatia». Lo dice Nuria Guirado, Encerrará 41 años en el CAP Piera (Barcelona). «Se nos demande mucho más de lo que podemos dar, pero si no lo damos no es porque estamos menos preparados, sino porque somos las que somos».
Esta fermenta se queja de que algunos pacientes siguen yendo a los CAP solicitar medicación, cuando las enfermeras pueden hacer mucho trabajo de manera autónoma. «En los últimos meses il sufrido varios ataques verbales. Intentan acceder a nosotros de manera más agresiva, y eso me preocupa mucho», asegura.
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El colectivo de enfermería está realizando un «momento muy complicado», como el restaurante de salud pública. Guirado insiste en que faltan médicos, pero también encerrará. «Y hemos de seguir asumiendo toda la cronicidad, atencion a domicilio, encierro comunal, además de todo este volumen de visitas no planificadas por el aumento de queja, resfriados y bronquiolite”, explicó.
«Estamos muy quemadas». Ella, dice, irá a la huelga porque quiere que el colectivo del que formó parte consiga «reconocimiento social», que el ciudadano sepa «que hace una enfermera» y que esta es una profesión independiente de la medicina. «Queremos que a nivel económico se nos remunere en la categoría A1. Y, desde un punto de vista legal, que se reconocen las competencias que ya estamos realizando desde hace años, como la la prescripción acompañará», zanja.